martes, 25 de marzo de 2008

La Maldición de la Flor Dorada

Zhang Yimou, Film Director.

LA MALDICIÓN DE LA FLOR DORADA

La Historia de la Gran Familia durante la Dinastía Tang a través de la la Impronta Estética de un Director y Fotógrafo Excepcional desde sus Orígenes

David Cardona

For cAmI-lOng as a young female photographer and her works
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Vivimos en la oscuridad, hacemos lo que podemos,
el resto es la demencia del arte.

Henry James
-The Middle Years-


Tan particular como la historia de China, inmersa en algunos de sus capítulos en una cierta protohistoria, es la historia de la cinematografía china. A través del registro de los pocos documentos oficiales que se remiten a las primeras cuatro de las llamadas Cinco Generaciones de Realizadores Chinos, se evidencian los efectos del poder político y la censura, así como las aspiraciones de los dirigentes y su política de Estado, para establecer una perspectiva cultural del cine como un medio de propaganda. Del mismo modo, la universalidad del cine como lenguaje y arte han dado cuenta de una odisea personal de muchos de los directores chinos, de entre los cuales, Zhang Yimou (1951) no se excluye. El devenir del quehacer productivo del mismo, representa un rompimiento en la tradición del hacer cine en China por su particular historia y perspectivas. Desde sus orígenes, el tesón y la aplicación a la labor compositiva de la imagen, han hecho de este fotógrafo y director, el más destacado director chino de la llamada Quinta Generación, que descolla internacionalmente con un estilismo inusual. Sus primeras películas profesionales como director artístico y realizador de cámara, antes de la fama internacional de Red Sorghun (1987) -Sorgo Rojo- como director, dan cuenta de una labor meticulosa y planificada en donde la maestría deviene de la artesanía y el carácter personal de un hombre excepcional.

En La Maldición de la Flor Dorada, Zhang Yimou aborda con su opulento esteticismo, la historia de la familia real durante la dinastía Tang, en su tercera película de la década en el género Wuxia, después de Hero (2002) -Héroe-, la película más costosa de la cinematografía china y House of Flying Daggers (2004) -La Casa de las Dagas Voladoras-. En el año 859 durante la dinastía Tang se desarrollan en la corte los preparativos para la celebración de la Fiesta de los Crisantemos y convergerá en torno a este hecho, una serie de revelaciones que subyacen a la aparente solidez de la familia imperial, en la forma de serias disfuncionalidades e intrigas en torno al poder y el gobierno. Zhang Yimou recurre a una elaborada composición en la que se preservan la calidad, la intensidad y la temperatura del color para contar una historia que sucede al interior de la familia del emperador.

La cinematografía china a diferencia de otras como la de Taiwan y Japón, emerge de un modo tardío. Mientras que en Japón se llegó a tener el pico de una producción de quinientas películas por año entre los años sesenta y setenta (Robinson, 1981, p. 383) y en otros países de Europa del Este se daban interesantes propuestas como en Rumania con las Comedias y animaciones de Ion Popescu-Gopu (1923) o en Alemania Oriental con los trabajos documentales de Andres y Annalie Thorndicke o los de Joachim Kunert (1929), de entre los grandes estados comunistas, China no evidenciaría una mayor evolución, en este periodo más allá de un "realismo socialista esquemático" (Ibid. p. 331) del que sólo se repondría con las obras de los realizadores posteriores.

La Academia Oficial de Cine de Pekin contaba con un gran número de profesores surgidos de la llamada Cuarta Generación. En agosto de 1977, se inicia una etapa en la que conviven dos tendencias políticas representadas en las ideas de la Revolución Cultural de Mao Tse Tung como una evolución de éstas, representadas por una izquierda no radical en la figura de Hua Guofen, Jefe de las Fuerzas Armadas y presidente del partido, y Deng Xiaoping, vicepresidente del mismo, quien triunfaría políticamente, con las consecuencias aperturistas que a diferencia de la anterior etapa, facilitarían el desarrollo de nuevas propuestas cinematográficas. Para la primera mitad de la década de 1980, emerge un grupo de cineastas con nuevos planteamientos como Zhang Jun-Zhao (Uno y Ocho), Chen Kaige (Tierra Amarilla) y Zhang Yimou, entre otros, quienes conformarán la llamada Quinta Generación de Cineastas Chinos.

La formación y actividad de Zhang Yimou como director de fotografía en sus inicios, es garantía de la impronta del uso conciente y estilizado de elementos del lenguaje cinematográfio por parte del director a lo largo de su obra hasta La Maldición de la Flor Dorada, en donde Imágen, sonido y movimiento se armonizan magistralmente para comunicar una compleja trama. Ya en Uno y Ocho (1982) de Zhang Jun-Zhao, compañero de promoción de la Academia Oficial de Cine de Pekin, le había correspondido a Yimou ser uno de los dos encargados de la innovadora fotografía de la película. En esta primera obra participó todo un grupo de jóvenes, compañeros de promoción de la Academia y la película sería galardonada con el Premio a la Mejor Fotografía en el Festival del Gallo de Oro de China Continental en 1982. Uno y Ocho representaría una declaración contenida en contra de los efectos de Revolución Cultural que durante el periodo de 1966 a 1977 les había correspondido sufrir y el trabajo fotográfico de esta primera labor artística, conjuntamente desarrollado con Xiao Feng, fue determinante en la narrativa audiovisual del mismo. El uso de filtros para atenuar el cielo de fondo y destacar detalles de las siluetas que deambulan por la montaña y que comunican aspectos de los caracteres de los personajes, representarían una ruptura estética en contraposición al manejo convencional de otras producciones que evitaban los contrastes debidos a fuentes luminosas como el cielo y en las que artificialmente se detallaban las siluetas. Compositivamente los ángulos acentuados, abundantes primeros planos e iluminación dura o de alto contraste, serían usados para comunicar la psiquis, personalidad y actitudes de los personajes durante un episodio refererido a la Guerra entre China y Japón acontecida entre 1937 y 1945.


Es el uso voluntario y conciente de los elementos del lenguaje cinematográfico lo que da el carácter de lenguaje y arte al cine y así, la exhuberancia narrativa y el trabajo detallado plano a plano al servicio del desarrollo de la historia, es lo que potencia la emoción que transmite la obra desde su puesta en escena y dramaturgia. Las acciones y el drama propio de la trama han de ser perfectamente equilibrados en términos de compases para que sea comunicada una historia en sus correspondientes proporciones de universalidad con el sello personal del director. Desde Hero en especial, y con
House of Flying Daggers el sonido y la imagen en la filmografía de Zhang Yimou se armonizan en términos de imagen y sonido en movimiento superando el simple efecto complementador de imagen en movimiento a una obra que comunica una fina sensibilidad para balancear drama con las acciones. La experiencia vital del realizador se evidencia en el desarrollo de los roles y sus realidades en cuanto a la fuerza de la historia se refiere. En La Maldición de la Flor Dorada, el logro compositivo permite armónicamente desarrollar una historia que para los chinos se representa en una Dinastía dentro de su historia y que es evocada con la frase "oro y jade en el exterior, podredumbre y decadencia en el interior", popularmente conocida en China. Para Zhang Yimou siempre ha sido importante el aspecto audiovisual en todas sus obras, desde sus inicios profesionales como director de fotografía y él mismo concebiría como reto, el equilibrar lo compositivo con el contenido de la historia, el fondo y la forma.

El padre y dos de los tíos de Zhang Yimou se habían graduado de la Academia Militar de Huangpu, fundada por el Partido Nacionalista Chino, antes de perder el poder cuando triunfa la Revolución Comunista. Estos antecedentes quedarían constando en su ficha política y la cédula de identificación personal, lo que le valdría ser considerado sospechoso de mantener relaciones con Taiwan. Ya su vida familiar estaría marcada por la estrechez y la precariedad, pues del salario de su madre médica debía vivir la familia por cuanto su padre, considerado criminal político no debía recibir ingresos. Su hermano, sordo quedará sin asistencia cuando en la segunda mitad de la década de los años sesenta, por efectos de la Revolución Cultural promovida por Mao Tse Tung desde 1966, el padre se ve obligado a desplazarse a otra provincia buscando el sustento, mientras la madre es asignada a la labor médica en un campo de trabajo distante de ellos. Mientras tanto, a Zhang Yimou le correspondería trabajar en condiciones miserables en un campo agrícola durante tres años a partir de 1968.


Cuando en 1971 los jóvenes son reasignados a labores industriales; por sus antecedentes políticos le niegan esta posibilidad y sólo consigue un ingreso en la Fábrica Nacional de Textiles, situada en la misma provincia del campo de trabajo agrícola. Tres años de trabajo como peón se sucederían antes de lograr un traslado al área de diseño gracias a sus habilidades como dibujante. Su interés posterior en la fotografía sólo podría ser desarrollado con grandes sacrificios y austeridades. "Comienza a ahorrar en todos sus gastos: deja de fumar, sólo come pan chino en sus almuerzos, va caminando al trabajo en lugar de coger el autobus, etc. Por fin, vendiendo sangre periódicamente y con ayuda de un préstamo consigue comprar una cámara Gaviota suficientemente sofisticada. Desde entonces, dedica todo su tiempo a recorrer todos los montes y ríos cercanos captando la belleza del paisaje" (
Mei y Alcaine, 1999, p. 86). Este hecho determinaría su futuro profesional y artístico.

Configurando un destacado portafolio fotográfico, Yimou selecciona sesenta de sus fotografías como muestra para solicitar el ingreso a la Academia Oficial de Cine de Pekin y aunque los profesores reconocen la solidez de su trabajo, es rechazado por cuanto a sus veintiocho años de edad, supera en seis la edad reglamentaria de ingreso a la academia. Recurre al ministro de Cultura y logra un ingreso excepcional a la academia aunque sólo para el departamento de fotografía. Zhang Yimou exhibe una condición de vida limitada con respecto a sus compañeros durante su paso por la academia. Reseñado por la policía y habiendo trabajado en el campo agrícola y en la fábrica textil de Xiangyang, ha aprendido a "aguantarlo todo, mantener una actitud callada, tener un trato cauteloso con la gente y aprovechar la valiosa ocasión para aprender lo más posible" (Ibíd. p. 88). Así, al culminar su primer año en la academia y obtener sobresaliente en todas sus asignaturas, la administración cancela su estatus de estudiante en la Academia de Cine y es gracias a la intervención de ciertos profesores que admiran su tesón y trabajo que Yimou puede acceder de nuevo a su proceso formativo. Para Zheng Guosi, su profesor de arte, el joven estudiante evidenciaba un gran dominio de la técnica fotográfica y de la creatividad, de modo que "las obras de Zhang Yimou siempre emocionan, pero también encierran un enigma, intrigan: son como un jeroglífico que hay que resolver" (ídem). Su destacado proceso de aprendizaje no le valdría la consideración de los directores para ser enviado a los lejanos estudios cinematográficos de Guanxi, casi en Vietnam. Precisamente las condiciones de personal y dotación de estos estudios en contraposición con los estudios de mayor tamaño, le permitirían ejercer un relativo liderazgo a diferencia de sus compañeros asignados a estudios mayores.


Galardonada en el Festival de Cine de Hawai en 1985, Tierra Amarilla (1984) dirigida por Chen Kaige, tuvo como encargado de la Fotografía a Yimou y transcurriría al igual que Uno y Ocho, en el contexto de la guerra entre China y Japón y a diferencia de ésta, elementos como la iluminación suave o difuminada, el control de la temperatura de color y largos planos generales, son usados con maestría para dar cuenta de una historia cuya propuesta fotográfica fue inspirada en un viaje para buscar locaciones con el mismo director. Resulta interesante la descripción que Yimou haría de la justificación de su planteamiento: "la película trataba de reflejar el destino fatalista de aquellas gentes a través de la historia de una muchacha en su fracasado intento de enamorarse libremente, contraer matrimonio y escapar definintivamente, de la inexorable influencia de la Tierra Amarilla. Es decir, la triste resignación y los brotes, inútiles, de rebeldía evasiva. Con la contemplación del paisaje y la dura vida de sus habitantes, me fueron surgiendo ideas: utilizar estáticamente la cámara para resaltar la sensación opresiva y densa del transcurrir del tiempo y filmar ágil y dinámicamente las danzas Tambor de Cintura y Petición de Lluvia para dar idea de su efecto liberador al final de la película. Para filmar la meseta, decidí adoptar el color de la tierra como tono primario, y aprovechar la luz suave tamizada por las nubes, para presentarla tranquila e imperturbable secularmente. Ello nos obligó a filmar en invierno, para evitar el color verde de los cultivos y destacar toda la gama de amarillos, con una vegetación pobre y seca, como la misma tierra. Los grandes planos generales, con total profundidad de campo, me ayudarían a conseguir un sentimiento de opresión y señalar la irremediable relación entre la gente y la tierra. La reiteración de estos planos, a cámara fija, con el mismo paisaje y el mismo punto de vista, con la línea del horizonte en la parte superior de la pantalla conseguiría la superioridad impositiva de la meseta sobre sus moradores y la resignación de éstos." (
Mei y Alcaine, 1999, p.105). Este ejercicio estrecharía los nexos entre ambos profesionales y fortalecería las perspectivas compartidas frente a la hechura del cine -filmaking- de estos directores.

El trabajo del director de fotografía que detentaba Yimou no se limitaba a la planificación y control de lo compositivo en Tierra Amarilla, así como en otras de sus participaciones, sino que implicaba propuestas escenográficas específicas que en palabras de Chen Caige lograban convencer al equipo por la fuerza de los argumentos. Así, una vez "en la meseta, pidió una senda blanca con un árbol a un lado. Pero no encontraron lo que quería: unas veces no le convencía la senda, y otras la senda era la apropiada, pero no así el árbol. Sin embargho, al fin encontró el árbol que quería y puso a todo el equipo, con Chen Kaige a la cabeza, a patear el terreno durante cuatro horas, dirigiéndoles personalmente hasta conseguir una senda a gusto." (Ibid. 106) También diría Chen Caige, refiriéndose al rodaje de Tierra Amarilla que "Zhang Yimou pedía sacrificios a sus ayudantes pero que era mucho más duro y exigente consigo mismo. Durante los dos meses que aproximadamente duró el rodaje de Tierra Amarillla, sólo usaba calzado de goma sin calcetines, y comía muy sobriamente con el fin de no cargar con ello el prsupuesto y poder disponer de dinero para sacar adelante la película. Incluso llegó a pasar -en más de una ocasión- varios días sin dormir y sin perder tiempo en asearse por no interrumpir el trabajo y producir demoras que acortarían los recursos económicos de la película." (Idem). La labor ejemplarizante de Zhang Yimou siempre sería reconocida como uno de sus atributos de liderazgo basado en la acción y el ejemplo. Su determinación y carácter han sido muestra de aplicación e integridad.


Considerando la oportunidad de dirigir con libertad que permitían estudios no tan grandes, Yimou y Caige proponen a los estudios de Xian, el rodaje de Revista Militar (1985), en donde la cámara al hombro y con mucho movimiento, sirve al propósito de narrar el duro entrenamiento de las tropas para una exhibición de unas horas durante un desfile anual conmemorativo. La dinámica de la propuesta en contraposición a sus anteriores trabajos profesionales, demuestra la versatilidad de un conocedor de la labor del fotógrafo de cine. Aunque hubo un control de los registros por parte del ente estatal y se obligó a ciertos cortes y la sustitución de la escena final, la película ganó el Premio Especial del Jurado en el Festival Internacional de Cine de Montreal en 1986. Posteriormente, en El Viejo y el Pozo (1986), su trabajo de Director de Fotografía para Wu Tianming, sería destacado y a la vez su participación como actor sería reconocida con el Premio al Mejor Actor en el Festival Internacional de Cine de Tokio en 1987.

Tras este logro merece citarse de nuevo que Zhang Yimou, pues "sin ninguna experiencia en la interpretación, apeló a las vivencias de su época como operario agrícola en elcampo de trabajo de Xianyang, y decidió aprender con la práctica. Se rapó la cabeza, vistió sólo los tradicionales pantalones de los campesionos chinos (con la parte de la cintura muy amplia), permaneció desnudo de cintura para arriba, para curtir su piel, y se fue a vivir y a trabajar con la gente del pueblo. Para integrarse más en el mundo de los campesinos, cada mediodía cargaba agua con un cubo y se dedicó a limpiar las pocilgas de los cerdos durante dos meses, (aunque la escena de las porquerizas sólo tuviera dos planos). Cuando se reintegró al rodaje de la película, y hasta el final del rodaje, no se sentó nunca en una silla, sino que descansaba en cuclillas, como los campesinos. Se esmeró con las manos, frotándolas frecuentemente con barro y arena, para que ofreciesen el aspecto basto de las de un trabajador del campo. Para preparar un plano de menos de un minuto de duración, en el que aparecía cargando una pizarra, se entrenó durante varios días echándose realmente a las espaldas, y transportándolas después, tres pizarras de unas decenas de kilos cada una" (
Mei y Alcaine, 1999, p.113). Considerando estos hechos asociados sus primeras películas antes de descollar internacionalmente como director, es posible identificar el valor personal y artístico de quien ha sabido erigirse en aprendiz de la vida y el arte en pro de la labor de hacer cine de factura global.

La adaptación cinematográfica de la obra de Cao Yu (1910-1996), Thunderstorm, La Tormenta (1934), en la forma de la película de Yimou es la muestra de cómo una pieza teatral situada en alguna etapa de la historia china, se situa al final de la Dinastía Tang con una maestría integral. El hecho de que en China los derechos sobre las adaptaciones literarias perduran cincuenta años, le valdría la acusación de plagio a Yimou por cuanto en la fase promocional de La Maldición de la Flor Dorada se encontraron alusiones a la obra de Cao Yu sin que aparecieran explícitamente expresadas en los créditos finales. Sin embargo, este hecho reitera que con respecto a la literaturala labor con las palabras reside en atizar la imaginación y resolver los hechos contados al espectador y para el cineasta, su labor con las imágenes, reside en precisar los hechos no contados y resolver lo imaginado por el espectador” (Cardona, 2007, en línea) en la forma de una estilización altamente refinada para el caso de la adaptación que hace de una de las obras teatrales más populares del siglo XX en China.

Los detalles con apego a lo histórico, en La Maldición de la Flor Dorada son exhaustivamente considerados. En especial los decorados y ornamentos, así como el vestuario, requirieron cientos de manos artesanas para dar forma a una ambientación que exhaltaba el hedonismo y la sensualidad de la corte y sus integrantes. En cuanto al reparto, al servicio de una especial dramaturgia, se puede decir que se destacan las exquisitas actuaciones en torno a la verosimilitud que exige el tratamiento de cualquier tema que tenga que ver con lo histórico y la exhaltación de la intimidad de una familia centro del poder y la atención de todo un imperio. La prevalencia de ciertos materiales como los cristales y los coloridos detalles en texturas finas, contribuyen a la luminosidad e intensidad del color sin que este pierda temperatura por efectos de sobreexposiciones artificiales.
Los planos generales, de conjunto y cercanos, fluyen equilibradamente en consonancia con una banda sonora en que se refuerza el lirismo visual y los ángulos de inclinación, de conformidad con el ritmo de una pelìcula altamente sugestiva en la que los diálogos y las acciones marciales se dosifican gradualmente.

La trayectoria de Zhang Yimou plasmada a través de su vida y obra, destaca aquella máxima de que el arte necesita más de la artesanía que la artesanía del arte y que el artista artesano deriva en hechos artísticos y obras sólidas. Cuando a Truman Capote (US, 1924), con motivo del éxito de su primera novela Other Voices Other Rooms (1948) -Otras Voces, Otros Ámbitos- a la edad de veinticuatro años, le decían que "es sorprendente que alguien tan joven pueda escribir tan bien" era él quién se sorprendía y comentaba: "¿Sorprendente? ¡Sólo había estado escribiendo día tras día durante catorce años!" (Capote, 1994, p. 6). En 2008 y en su calidad de coordinador y encargado de la ceremonia de apertura de los Juegos Olímpicos de Beijin, es posible apreciar el talante del que como exitoso director, goza Zhang Yimou actualmente, sin olvidar el peso de sus años difíciles y ver con cierto beneplácito que ahora y con independencia de cualquier factor o apreciación política, ante el reto técnico que comparte con Steven Spielberg en el desarrollo de la ceremonia de inauguración de los juegos olímpicos, expresa: "lo que más me preocupa es la lluvia y rezo para que haya buen clima" (Spanish.China.org.cn, 2008, en línea). Zhang Yimou es primero que todo un fotógrafo, un director y un artesano de la vida; de ahí su condición de artista que desde sus orígenes y antes del advenimiento de los recursos digitales de la fotografía, el video y el cine, supo hacerse un artesano de la luz y el color, para ahora componer imágenes y sonido en movimiento por medio de los recursos más modernos con plena conciencia y voluntad de quien sabe hacer uso del lenguaje cinematográfico, para el deleite artístico de un público global.


david cardona © 2008



REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

CAPOTE, Truman. Música para Camaleones. 1a Ed. Madrid. RBA Editores. 1994. 263 p.

CARDONA, David. Cine y Literatura –Las Itacas y el Ulises-. davidcardona en línea. http://davidcardona.blogspot.com/2007/06/cine-y-literatura-o-ulises-y-las-itacas.html. 2007.

MEI Hsing y ALCAINE Rafael. Zhang Yimou. 1ª ed. Madrid, 1999. Ediciones J. C. Colección Directores de Cine. 224 p.

ROBINSON, David. The History of World Cinema. 2nd Ed. New York, Stein and Day Publishers. 1981. 494 p.

SPANISH CHINA. Beijing, 2008. En línea. http://spanish.china.org.cn/sports/archive/olympics/2008-03/13/content_12448124.htm

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Luis Alberto Álvarez decía:
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"En el año 101 -de la invención del cinematógrafo- se hace mucho cine en el mundo. Se hace en países que mucha gente casi no identifica: en Burkina Faso y Benin, Montenegro y Tadjikistan, se hace en Latinoamérica y en Australia, en Europa y Asia, en cinematografías de tradición y en países sin experiencia en el medio. En el año 101 las salas de cine son mucho menos que antes pero las películas que se ven día tras día son muchísimas más que nunca. Canales enteros de televisión por antena, por suscripción, casetes y discos láser difunden productos antiguos y recientes en horarios y situaciones antes impensables para el cine. Hoy en día no sólo es posible ver en su casa Asesinos por Naturaleza sino también las películas inglesas del siglo XIX de Cecil Hepworth, la versión restaurada de L´Atalante de Jean Vigó o los pornos realizados en los últimos años de su vida por el inenarrable Ed Wood. No hay caso, pues, de hablar de muerte del cine." (Álvarez, 1998, p. 42).

Referencia:

ÁLVAREZ, Luis Alberto. “El Futuro del Cine”. Páginas de Cine, Volumen 3. 1ª ed. Medellín, Universidad de Antioquia. p. 42 - 45. 1998.
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Vínculos Complementarios:


La Dinastía Tang from Wikipedia.org, The Free Encyclopedia

Cao Yu from Wikipedia.org, The Free Encyclopedia

Ion Popescu Gopu
from Wikipedia.org, The Free Encyclopedia

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Advertencia:
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Los contenidos publicados en este Blog parten de una iniciativa libre e independiente como tributo a la memoria de Luis Alberto Álvarez (1945-1996), crítico y realizador colombiano, amigo, mentor y maestro y a su labor en la Facultad de Ciencias Humanas y Económicas de la Universidad Nacional de Colombia sede Medellín. Las opiniones expresadas por los autores de los mismos son de su expresa responsabilidad y no comprometen a las instituciones relacionadas. Se preservan todos los derechos de los materiales usados y citados en este sitio y se espera un trato equivalente para con los mismos. Se aspira así, a contribuir a la difusión de una cultura fundamentada y objetiva de la apreciación, crítica, historia y realización del cine, en especial para las y los jóvenes de la ciudad de Medellín, Colombia y las audiencias globales que con respeto y atinencia a los derechos y garantías que corresponden a los contenidos digitales de conformidad con las normas y regulaciones internacionales, deseen hacer uso de los mismos.
Cordialmente,
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David Cardona
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