jueves, 28 de febrero de 2008

La Vendedora de Rosas



LA VENDEDORA DE ROSAS DE VÍCTOR GAVIRIA

Escuchar a los niños. La anticipación sin acción diez años después de una ruptura estética.

David Cardona

A la memoria de Luis Alberto Álvarez,

nuestro maestro, amigo y mentor.


“Un artista es el explorador avanzado de la conciencia social.

Como tal, muchas veces sus primeros informes no son creídos.

David Mamet
Escritor, ensayista, Guionista y Director norteamericano

.

PERSPECTIVA

Diez años después del estreno de La Vendedora de Rosas (Gaviria, 1998), y de ser reconocida la película con premios en el Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano de la Habana; el Festival Internacional de Bratislava; el Festival Hispano de Miami; el Festival de Cine de Bogotá y el de Viña del Mar; así como la nominación al Ariel de Plata de la Academia de Mexico y a la Palma de Oro en el festival de Cannes, aún se da por controvertido el contenido de la misma en ciertos círculos de críticos y en las opiniones de individuos, que haciendo parte de la audiencia cuestionan el tratamiento dado a las películas de Víctor Gaviria como director. Es evidente el compromiso de Gaviria con la temática de los jóvenes de la ciudad de Medellín. Los valores, pseudovalores, posibilidades y las restricciones que se imponen a quienes empiezan a vivir tempranamente cobran el peso de contradicciones entre lo que debería ser y lo que en realidad es y de ahí que sea apreciable el modo en que la perspectiva del director se ha anticipado de un modo estético particular al tratamiento de temas como los de la juventud y la violencia en su cine. La desesperanza que acompaña a los protagonistas persiste en los que quedan de ellos o en sus generaciones durante la década transcurrida desde el estreno de la película; las precarias condiciones de vida de los niños se recrudecen y es la minoría la que goza de garantías. La violencia ha evolucionado a otras formas y ha seguido dando cuenta de vidas tempranas en Medellín, mientras que en el cine el tema de los niños y la violencia en las metrópolis y megalópolis cobra vigencia y se considera una temática global de interés para muchos realizadores.


LA SAGA DEL REALIZADOR

En relación con el tratamiento de la marginalidad o la violencia, algunas de las reacciones sobre La Vendedora de Rosas y la figura de Víctor Gaviria como realizador, fueron similares a las que pesaron sobre No Futuro. Esta película estaba "dedicada a la memoria de John Galvis, Jackson Gallegos, Leonardo Sánchez y Francisco Marín, actores que sucumbieron sin cumplir los 20 años, a la absurda violencia de Medellín, para que sus imágenes vivan por lo menos el término normal de una persona" (Gaviria, 1989) como reza en los créditos. Ni ellos, ni los protagonistas de La Vendedora de Rosas; tampoco muchos jóvenes reflejados en las mismas películas, llegarían a sustraerse de esta nefasta suerte. No Futuro fue señalada como excesiva y cargada de un exagerado realismo una vez fue exhibida en la ciudad de Medellín y también a ella se refirieron diversos gremios y sectores que decretaron que la obra “atentaba” contra la imagen de la ciudad en una época de cruenta violencia. El crítico y realizador de cine Luis Alberto Álvarez, expresaba sobre la obra que resulta incomprensible e injusto todo intento de reducir la película a un esquema, todo esfuerzo por ponerle etiquetas, por asociarla con hechos y situaciones con los que no tiene directamente que ver. Quienes, tal vez sin verla, dicen que la morbosidad, la violencia y la actualidad de cosas como el sicariato son los ingredientes fundamentales de la cinta, deberían compararla con cualquiera de las series brutales que pasan por la televisión colombiana todos los días, con las películas que como peste, ocupan continuamente nuestras salas de cine” (Álvarez, 1992, p. 86). Para contar una historia que transcurre en la noche previa a la navidad en un vecindario en donde se relacionan las vidas de niñas y niños con las de los adultos que permanente u ocasionalmente les rodean, Gaviria recurre al entrecruzamiento de historias personales alrededor de los lugares comunes que habitan y frecuentan los protagonistas.

La infancia como objeto de creación en Víctor Gaviria se había desarrollado en Simón el Mago (Gaviria,1992) desde la cercana vivencia del joven protagonista. En Los Habitantes de la Noche (Gaviria, 1983), “aparece en pleno ese mundo gavirirano de los últimos días de la infancia, del doloroso paso a la adultez en un mundo indiferente y despiadado. Un resto de solidaridad es lo único que salva“ (Álvarez, 1988, p. 62). En la noche de la desesperanza y la indiferencia, es la solidaridad la que redime aún más allá de la capacidad de los adultos o el sistema para mantener o recomponer vidas. Es el valor de conceptos como el de la amistad o el afecto de y hacia los seres queridos, en los que se afinca la persistencia por vivir de Mónica y los personajes reales que puede representar. Este aspecto es común a quienes con todo el tiempo por vivir les apremian las imágenes de un futuro incierto; un futuro que al no ser claro no se puede formular ni expresar y como tal no existe. Más que la violencia, que de modo directo o indirecto está implicada en las tramas de muchas películas colombianas, es la mirada de los niños a la violencia que les rodea, en comparación con las condiciones en que se desenvuelve la infancia en otras latitudes. Escucharlos sería lo procedente. Esa perspectiva y el tratamiento narrativo que implica el desarrollo del tema, encuentra en Víctor Gaviria la forma adecuada para tratarlo desde un punto de vista renovador para el cine colombiano e iberoamericano en general.

En La Vendedora de Rosas, la contextualización de los elementos del espacio tiene lugar mediando perspectivas interesantes en el encuadre y el registro bien compuesto de una gran cantidad de secuencias nocturnas. Este detalle sería anticipado en No Futuro con sus “imágenes inteligentes y hermosas en su concepción, un montaje enérgico, una conducción de cámara insólita dentro de lo que el cine colombiano ha tenido para ofrecer. Y ante todo está la dirección de actores…” (Ibíd., 87), con lo que se hace referencia al gran valor estético por innovador, de una película sin precedentes como lo fue ésta y la impronta del director que se preservaría también en La Vendedora de Rosas. Del mismo modo que en No Futuro, la configuración del reparto se articula en la participación de actores naturales para habitar un mundo que es real y por ello más verosímil que la más eficiente puesta en escena. Así, es el uso conciente de elementos del lenguaje cinematográfico por parte del director, lo que imprime a una obra verosímil como ésta, tal fuerza a la vez que estiliza la realidad de Mónica, el personaje central, alrededor de un hecho aparentemente sobrenatural como lo son las reiteradas visiones de la abuela fallecida. El paso del tiempo en La Vendedora de Rosas, lo determina el ritmo de la narración y la acumulación de acciones que derivan a un final que como el del cuento de Hans Christian Andersen (1805-1875), hacen de éste un final alternativo para el personaje central, pues el mundo irreal de las visiones parece ser más prometedor que el futuro al que obliga el paso del tiempo y que para ciertos jóvenes es un no futuro, que tarde o temprano terminará en la muerte si no en la miseria.

La relación directa entre el cuento y la película es evidente y Víctor Gaviria reconoce este hecho como un elemento al que recurre concientemente. Una noche de San Silvestre, la última noche de un año en la Europa del siglo XIX, es representada literariamente a través de la experiencia de una niña que en invierno vende un corriente pero imprescindible elemento como lo son las cerillas. Mónica vende rosas de noche y en un periodo de cruenta violencia y muerte en la ciudad de Medellín. La noche de San Silvestre y la navidad, convergen en la forma en que viven las celebraciones quienes no tienen las condiciones para ello y lo resuelven en la precariedad aspirando a los medios de los que tienen más, sin dejar ni por un momento de pensar en la supervivencia. La visión de la abuela como ser querido y maternal en la ausencia del padre como figura masculina es recurrente, como en muchas familias en condición de pobreza o miseria y la desesperanza ante la indiferencia del mundo exterior, se evidencia durante el discurrir de la película.

Entre el cuento y la película, ciertas características sociales se preservan de una época a otra. También Andersen, cómo Gaviria, sería tratado por muchos de sus conciudadanos con cierta aprensión ante su obra y figura. La obra de Andersen influyó definitivamente en el director, quien se refiere a su infancia en relación con la obra del cuentista danés: “De toda esa etapa de mi vida –infancia–, el momento más importante fue cuando me regalaron los libros de Andersen, porque en ese momento decidí escribir. Parece una bobada, pero eso le cambia la vida a uno. Yo, que nunca había escrito nada, dije: "me voy a poner a escribir". Me situé en una pieza de la casa, que era calorosita, mantenía las persianas cerradas, prendía una lamparita y ahí estudiaba, leía y escribía (Mesa, en línea, p. 2). Como los cuentos de Andersen y el profundo sentido subyacente, franco y directo, que una obra como éstas tiene para la mayoría de la sociedad, la obra de Gaviria habría de tocar sensiblemente a toda aquella porción de gente que no vende cerillas o que no tiene que salir a vender rosas; implica también un llamado de atención sobre lo fundamental en una sociedad, lo que tiene por inclusivo la niñez, tema recurrente en el discurso audiovisual de Víctor Gaviria. La Vendedora de Rosas es una historia sencilla que pesa sobre su autor y sobre la ciudad que acoge una niñez representada en Mónica, que como muchas otras niñas y niños, vive en la marginalidad. La informalidad laboral, económica, social y las situaciones de riesgo para las niñas y niños en condición de habitantes permanentes o no de la calle, se van haciendo cotidianas para muchos y puede ser molesto para los mismos, el seguir viéndolas tan reiterativamente cuando son causa y efecto del devenir de una sociedad. Mediando el conocimiento que se tiene de muchas problemáticas en las capitales de cualquier región latinoamericana, son las imágenes casi documentales por la misma fuerza del cine; sus planos cercanos y perspectivas especialmente, las mismas que atraviesan el parabrisas o ventanillas de cualquier vehículo o se proyectan en el telón. Éstas transmiten una dramática emoción en la pantalla de cine con la obviedad de que la cercanía de la película con respecto a cualquier reportaje noticioso es superior. La textura del cine es más afín al registro de la retina del ojo humano, que el de la televisión. La narrativa de Víctor Gaviria y su manera de componer, dan cuenta de un documento de grandes proporciones temáticas y estéticas.

La infancia como objeto de la obra de arte también es un referente en La Vendedora de Rosas como lo fuera en Simón el Mago (1992) y la cercana vivencia del personaje central, con todos sus sueños e imaginarios de niño. Del mismo modo, se alude al ingreso a la adultez en el cortometraje Los Habitantes de la Noche (1983), en donde “aparece en pleno ese mundo gaviriano de los últimos días de la infancia, del doloroso paso a la adultez en un mundo indiferente y despiadado. Un resto de solidaridad es lo único que salva.“ (Álvarez, 1988, p. 62). En la noche de la desesperanza y la indiferencia es la solidaridad la que redime aún más allá de la capacidad de los adultos o del sistema para mantener o recomponer vidas; es el valor de conceptos como el de la amistad o el afecto hacia los seres queridos, en los que se afinca la persistencia por vivir de algunos de los personajes principales de la obra de Gaviria, entre ellos Mónica. Este aspecto es común a quienes con todo el tiempo por vivir les apremian las imágenes de un futuro incierto y por lo tanto un futuro que no es. La violencia que de modo directo o indirecto está implicada en muchos argumentos de películas colombianas, se filtra por la mirada de los niños que asisten al sobrecogedor espectáculo de la miseria y la muerte que les aqueja a ellos y a su entorno en una proporción mayor que la infancia de otras latitudes. Esa perspectiva y el tratamiento narrativo que implica el desarrollo del tema, encuentra en Víctor Gaviria la forma adecuada de tratarlo desde una perspectiva renovadora para el cine.


LA JUVENTUD, LA VIOLENCIA Y LA VOLUNTAD ESTÉTICA

Informalidad, delincuencia, violencia intrafamiliar, abuso sexual, marginalidad, son algunas de las variables que otorgan el dinamismo al universo de La Vendedora de Rosas. A ciertos modos particulares de expresión corresponden ciertos modos particulares de ver el mundo y el lenguaje mismo. El mundo de las niñas y niños de La Vendedora de Rosas no es el de las niñas y niños como tales, ni el de una nueva generación de infantes; sino más bien el que va quedando de las construcciones lingüísticas y simbólicas venidas a menos de las generaciones anteriores. Así las vidas y cosas de todos han derivado de las palabras y hechos de quienes les precedían, como reafirmando lo y los que van llegando y a la vez, van quedando atrás y se van rezagando a una mayor velocidad con respecto a la técnica, al conocimiento y a la educación, para así albergar grandes brechas y quedar anacrónicos aún en el albor de la juventud con respecto a otros jóvenes.

Víctor Gaviria en La Vendedora de Rosas, trata de esos temas que no sólo hacen parte de la puesta en escena, sino que aquejan a toda la sociedad. La desescolarización de la juventud desencantada; las madres como responsables y aportantes del ingreso familiar y el latente riesgo de abuso sexual en la propia familia, son algunos de los temas que narrativamente, se reflejan en todos y cada uno de los personajes femeninos que agrupan los elementos del universo de la película. La real configuración del problema de los niños es tratada de modo eficaz y como hecho cinematográfico, la película se anticipa al igual que No Futuro, a los reportes que hoy hablan de los niños como corresponde a los entes encargados de tratar el tema desde la institucionalidad. Los preocupantes datos aportados por el Procurador General de la Nación, cuando afirma que casi veinte mil niños en 2007 fueron víctimas mortales de afecciones relacionadas con la falta de provisión de agua y saneamiento básico son una alarma tardía sobre las expectativas en la calidad del desarrollo de los niños. También las fundaciones de los grandes grupos transnacionales propietarios de negocios como los de la distribución de alimentos se ocupan ya de las niñas y niños ante la gravedad de sus condiciones; en los supermercados y almacenes es corriente que se invite a los clientes a donar dinero en favor de niños y madres jóvenes expuestas a la miseria y desnutrición. La ejecución presupuestal de los entes estatales se cumple a cabalidad y en ruedas de prensa, los responsables dan parte de eficiencia y eficacia en la administración y ejecución de los dineros del fisco nacional. Cuando el Fiscal General de la Nación se refiere al desfalco de los recursos para la salud¸ la educación y los servicios públicos domiciliarios y en especial los alcantarillados de muchas de las pequeñas provincias del territorio nacional, se hace referencia a indicadores asociados a la negación evidente de la posibilidad de desarrollo de la niñez. Diariamente los noticieros de Colombia, a falta de contenidos, exhiben en sus emisiones de tarde y noche¸ reportajes repetidos de casos de abuso sexual intrafamiliar contra niñas y niños, así como noticias sobre hechos de violencia entre padres al punto de cobrar vidas y dejar familias desmembradas que siguen enfrentando indistintamente y día a día una condición de miseria que se hace más aguda. Todo esto a diez años del estreno de la película.

En torno a cualquiera de los hogares que rodean el tejido social de Mónica, se encuentran las tipologías de casos que explicarían el devenir de cualquiera de los personajes y la historia. Del mismo modo, la película contiene la suficiente información sobre la realidad para anticiparse al futuro incierto de estos jóvenes que como protagonistas de otro nivel de la realidad, seguirán inmersos en sus problemas. No es el hecho de haber trabajado con actores naturales lo que relaciona los hechos cinematográficos con la vida real, sino el que el tema sólo encontraba en los actores naturales las debidas proporciones para hacer de esta obra una obra original y con sustento de verdad y evidencia temática y contextual.


LA ANTICIPACIÓN TEMÁTICA DE VÍCTOR GAVIRIA

Las condiciones que arrojan a la calle a una niña o niño a ganar el sustento diario del modo en que corresponda tienen muchas maneras de ser tratadas y el cine lo hace también. La de Víctor Gaviria es una más de ellas y no la única. Temática y estéticamente, La Vendedora de Rosas es una validación del discurso de No Futuro, y como ésta se anticipa a los reportes que sobre el tema se dan a la fecha de hoy. En el inicio de la década de los años 90, a breve posterioridad de No Futuro, Medellín se convirtió en un territorio de muerte, de guerras entrecruzadas: bandas que enfrentaban a bandas, milicias que ejecutaban delincuentes, grupos de sicarios asesinaban policías, grupos que exterminaban jóvenes en las esquinas de los barrios pobres. El ejército en su intento por desvertebrar 180 bandas del cartel de Medellín utilizó los colegios como prisiones y detuvo a miles de jóvenes que tuvieron que demostrar su inocencia para ser liberados. Sectores de la sociedad que veían la guerra como un problema de los barrios pobres recibieron un toque de alerta cuando un grupo de sicarios asesinó en el exclusivo bar Oporto a un grupo de jóvenes, hijos de prominentes industriales y comerciantes de la ciudad” (Salazar, 2001, p. 240). En 1992 en el barrio Villatina de Medellín serían ejecutados el 15 de noviembre, nueve jóvenes en hechos en los que el Estado colombiano admitiría su responsabilidad ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos. Johanna Mazo Ramírez (8 años), Giovanny Alberto Vallejo Restrepo (13 años), Johny Alexander Cardona Ramírez (17 años), Ricardo Alexander Hernández (17 años), Óscar Andrés Ortiz Toro (17 años), Ángel Alberto Barón Miranda (16 años), Marlón Arlberto Álvarez (17 años), Nelson Durán Flórez Villa (17 años) tampoco vieron el futuro que podía esperarles después de los veinte años tal como reza la placa conmemorativa del Parque del Periodista en el centro de Medellín (Cardona, 2007, en línea), erigida en su memoria. Juventud y violencia son dos conceptos que convergen en la obra de Víctor Gaviria, precisamente porque se relacionan en el contexto económico y social de una ciudad atizada por un conflicto particular marcado por las aspiraciones y necesidades económicas de la gente.

Diez años dejan un margen de tiempo para que se desarrollen nuevas historias urbanas en torno a la violencia y sus protagonistas, con todos los efectos sociales que ello conlleva. Así mismo como adolescentes, compañeras y madres, las mujeres están haciendo la historia de la sociedad y dan continuidad a los discursos que enmarcan las épocas anteriores. El cine también lo hace y lo hace de modo particular en la obra de Víctor Gaviria. En esto la película es sugestiva y se anticipa a lo que serán los años que siguen a la generación de La Vendedora de Rosas.

Muchas de las variables asociadas a la problemática real siguen el curso del que devienen y en las calles se ven las nuevas generaciones de vendedores informales y de jóvenes que trabajan en la informalidad, so pena de enfrentar el obligado ocio improductivo. Algunos de los escenarios en donde se filmó la película, hoy están más urbanizados y son menos inseguros que antes, pero esto no niega que la violencia evolucione a otras formas y medios. Los temas y narrativas del cine también han evolucionado y otros directores han desarrollado su particular mirada a la temática y también se han desarrollado formas de narrar las historias con afinidad a su contexto. La Vendedora de Rosas como un hito artístico de alcance global, revela la cercanía investigativa y documental del director colombiano y su particular estilo personal de componer, para romper con muchos supuestos absolutos en la forma de mirar la sociedad y de hacer cine en Colombia.

Víctor Gaviria se ha comprometido con narrar una historia que como sus homólogas, no termina con el final de la película. Al igual que Fernando Ramos da Silva, protagonista de Pixote (Babenco, 1982), quien sería ultimado por un policía mientras delinquía para llevar el sustento a su esposa e hijo en las mismas favelas que le dieron la fama cuando fue actor de niño, o los protagonistas de No Futuro, desaparecidos por la violencia, a Lady Tabares y a otros protagonistas de La Vendedora de Rosas, la vida no les alcanzaría para ver con dignidad, algo más allá de la anticipación de su no futuro. Toda reiteración de la idea de que en la vida humana no hay drama sino solo dramatización, de que no hay tragedia sino sólo desgracias inexplicables, nos envilece porque niega lo que sabemos que es verdad… Al negar lo que sabemos, somos como una nación que no puede recordar sus sueños… cómo una persona desdichada que no puede recordar sus sueños y por eso se niega a soñar. Niega que existan cosas tales como los sueños” afirmó David Mamet, el guionista y director norteamericano. Víctor Gaviria ha perseverado como realizador y se ha hecho a pulso para afirmar desde la obra de arte que ésta no es más que una versión de la realidad y que ésta última, ha de ser intervenida por quien corresponda, pues no es sólo una historia cinematográfica que denuncia per se, sino la historia de una ciudad, la que se imprime en su cinta.


LA RUPTURA ESTÉTICA DE GAVIRIA COMO HITO EN EL CINE IBEROAMERICANO

Después de la experiencia de Babel (González, 2006), en donde los niños son los protagonistas de los hechos que la soportan, se ratifica el interés y la tendencia por el tema de la niñez en el cine. Películas como Lilya 4-Ever (Moodisson, 2002), o Turtles Can Fly (Ghobadi, 2004) son a modo de ejemplo, narraciones del mundo local de los niños de ciertas latitudes, sometidos a la explotación y a la marginalización de toda participación en el mundo de las decisiones de los adultos en escenarios de explotación y guerra. En Babel, Alejandro González Iñarritu narra un incidente que alcanza proporciones globales y es generado por los niños. Sobre este elemento vinculante se desarrollan las historias personales de cada uno de ellos en un día que se sucede en tres lugares geográficos diferentes. Lukas Moodisson, con una Lilya 4-ever película de sencillos recursos narrativos, desarrolla una íntima pero franca historia sobre la explotación y comercio de personas en el negocio de la prostitución que evoca la atmósfera casi documental de los cercanos planos y registros en interiores del mundo de Lilya, de 16 años, el personaje central y sus amigos. El referente sobre la juventud y la guerra de Brahman Ghobadi en Turtles Can Fly se erige en el soporte de una obra franca, de estilo coherente y directo acerca de la vida de Satélite, un despierto jovencito y su grupo de amigos, con quienes poco tiempo tiene de jugar en las fronteras entre Irak y Turquía al momento del derrocamiento de Saddam Hussein, pues se ocupa de instalar antenas de TV, actividad informal muy rentable en su comunidad, cuando se tiene por escenario el de la guerra y la miseria que rodea a ésta.

El agudo tratamiento del tema de la juventud marginal en la filmografía portuguesa es un referente interesante con respecto a la obra de Gaviria. Con Os Mutantes (Portugal, 1998) de Teresa Villaverde, contemporánea de la Vendedora de Rosas, se valida que el cine como experiencia y emoción encuentra en el tema de la infancia y juventud un tema interesante y rentable de tratar. Los temas urbanos como la vida en la favela o comuna, aún se narran sin agotarse y el alcance de los noticieros globales no cubre todos los detalles de lo que significa ser joven en una metrópoli y a la vez estar entre los marginados. Los jovencitos contemporáneos de Pixote (Brasil, 1981) de Héctor Babenco, bien pudiera decirse que son los hombres ya establecidos que habitan la favela de Tropa de Elite (2007) de Jose Padilha, ganadora del Oso de Oro del Festival de Berlín 2008. Padilha advierte que como precedente, la película que dirigiría la mirada a este tipo de mundo sería Ciudad de Dios (Brasil, 2002), de Fernando Meirelles, que obtuvo cuatro nominaciones al Oscar en 2003, mostrando la vida de los jóvenes traficantes de la favela del mismo nombre.

A los trabajos de diferente factura que se han realizado en Iberoamérica, tales como la saga del venezolano José Novoa con Sicario (Venezuela, 1994), se adhieren nuevos documentos cinematográficos que evidencian la permanente evolución que el tema demanda y que se refieren de modo indirecto a la experiencia colombiana en relación con una problemática global. La recurrencia de un momento particular de la vida de Medellín ha sido una constante en la obra de Víctor Gaviria quien procede a contarla desde la perspectiva de los niños y jóvenes de la ciudad. El compromiso estético con esta temática realiza la observación del director francés Jean Luc Godard quien afirma en Notre Musique (Francia, 2005), que “los que viven la historia no saben cómo contarla y los que la cuentan no saben de qué hablan”. Así Víctor Gaviria se erige en un narrador de una realidad que sigue acumulando hechos para que en el futuro seguramente se sigan haciendo otras obras cinematográficas además de la suya. Estos hechos a su vez enlazaran la serie de causas y efectos que de seguro harán de muchos niños de las ciudades, otros Fernandos y otras Mónicas. El rompimiento temático y estético que significó La Vendedora de Rosas es evidente diez años después de su exhibición y de alcance hispanoamericano. Víctor Gaviria es un director que surge como autor dentro del esquema del cine Colombiano desarrollado hasta la década de los años ochenta. Es “el único verdadero autor que haya surgido entre nosotros” (Álvarez, 1988, p. 61) a la fecha de 1985, cuando lo describiera así Luis Alberto Álvarez.

El escritor William Ospina, afirma en consonancia con Godard que “Al final de su relato Los Funerales de la Mamá Grande, Gabriel García Márquez puso en labios de su narrador una reflexión singular: "Sólo faltaba entonces que alguien recostara un taburete en la puerta para contar esta historia, lección y escarmiento de la generaciones futuras y que ninguno de los incrédulos del mundo se quedara sin conocerla…". Allí sugiere que la historia debería ser contada en primer lugar por sus protagonistas y sólo después por los especialistas; que la historia antes de convertirse en densos volúmenes, sea elaborada primero como cuento. Casi se diría, como chismorreo de vecinos, en esas tardes largas y espaciosas en que las gentes comunes gozan amonedadito en palabras los dramas y las maravillas del pasado y el presente (Ospina, 2001, p. 1). Antes que los densos volúmenes de los historiadores o los expedientes judiciales de los juzgados, ya Víctor Gaviria se había anticipado a narrar la cruenta violencia de Medellín caracterizada atípicamente por hechos tan atroces como la masacre de Villatina, citados con anterioridad. La Vendedora de Rosas es la continuación de una saga estética pero sobre todo social, cuya intervención supera la esfera de responsabilidades y el alcance de su realizador. Su obra da cuenta de un relato con valor documental acerca de las secuencias que muestran la informalidad, la miseria y la desesperanza que padecen muchos jóvenes de Medellín y de las metrópolis y megalópolis en general.

También la infancia y sus particulares visiones de contexto son un tema que toma la forma de vanguardia en la obra de Gaviria. Cuando Alejandro González Iñarritu plantea que La patria es la infancia¸ es una idea¸ es una forma de ver la vida y todos los que estamos haciendo estas películas y todos los mexicanos tenemos esa vena y nos sentimos muy orgullos, al ser entrevistado sobre la nominación de Babel a los Oscares en 2007, ratifica que un tema como el de la niñez y juventud se hace pertinente en el cine de hoy. La violencia urbana es un tema conexo con el de la niñez generalmente y un año después de las palabras de Gonzáles Iñarritu, en 2008, Padilha se llevará el Oso de Oro del Festival de Cine de Berlín en medio de posiciones encontradas sobre su película Tropa de Elite, desarrollando el tema de la violencia urbana en Brasil.

Gaviria, audaz pionero en contar una realidad con impronta de autor, desde los ochenta ha realizado una particular forma de narrar historias de su ciudad, que hoy son realidades globales. Luis Alberto Álvarez, lo había anticipado en 1985 cuando expresó que “Definitivamente Víctor Gaviria tiene que comenzar a hacer largometrajes. Su cine tiene que comenzar a ser accesible a públicos mayores. Creemos que su aprendizaje básico ha terminado y que ya no sólo es un talento prometedor sino un realizador en forma. Y no sólo un buen realizador que sabe hacer cosas por encargo, sino un poeta del cine, un autor con mundo propio. Por medio de este artículo quisiera invitar a la gente que está en capacidad, a que le ayuden y faciliten su tarea.” (Álvarez, 1988, p 63). Transcurridos los años que median entre estas palabras y el décimo aniversario de La Vendedora de Rosas, algunas cosas han cambiado y otras siguen siendo las mismas desde una perspectiva eminentemente social. Víctor Gaviria sigue trabajando y tenerlo como realizador tan cercano a la gente, es una oportunidad tal, que es posible decir, como Luis Alberto Álvarez diría de Truffaut, que "durante muchos años nos acostumbramos tanto a tenerlo cerca, que hubo quien llegara a pensar que, después de todo, no era tan grande".

David Cardona © 2008.


REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

ÁLVAREZ, Luis Alberto. “Víctor Gaviria: un autor”. Páginas de Cine, Volumen 1. 1ª ed. Medellín, Universidad de Antioquia. p. 61 - 64. 1988.

ÁLVAREZ, Luis Alberto. “No Futuro de Víctor Manuel Gaviria en Cannes: nuestra grandeza y nuestra miseria”. Páginas de Cine. Volumen 2. 1ª ed. Medellín, Universidad de Antioquia. p. 83 - 89. 1992.

- CARDONA, David. mArtyrs / from mEdEllIn frOm fEAr tO hOpE on a pEAcE bUt lOvE fIrst sEssIOns frOm mEdEllIn -a nOn flAsh tAkEs single-. Photoblog.com, en línea. http://www.photoblog.com/davidcardona/2007/11/30/

ESCOBAR Augusto. Víctor Gaviria: Espíritu Libertario en Busca de una Cultura al Filo del Abismo. Colombia Aprende. Medellín, en línea. http://www.colombiaaprende.edu.co/recursos/superior/handle/literaturacolombiana/pdf_files/perfil10.pdf . 2007. 7 p.

OSPINA, William. Colombia en el Planeta. 1ª ed. Medellín, 2001, Gobernación de Antioquia. 24 p.

SALAZAR, Alonso. La Parábola de Pablo. 1ª ed. Bogotá, 2001, Planeta. 343 p.



REFERENCIAS FILMOGRÁFICAS

BABENCO, Héctor. Pixote. Embrafilme y HB filmes, Brasil, 1981. 128 min.

GAVIRIA, Víctor. No Futuro. Tiempos Modernos et al, Colombia, 1990. 90 min.

GAVIRIA, Víctor. Simon el Mago. Focine, Colombia, 1992. 121 min.

GAVIRIA, Víctor. Los Habitantes de la Noche. Focine, Colombia, 1983. 37min.

GOBHADI, Brahman. Turtles Can Fly. Brahman Gobhadi, Irán, 2004. 98 min.

GODARD, Jean Luc. Notre Musique. Alain Sarde y Ruth Waldburger, France, 2004. 80 min.

GONZALEZ, Alejandro. Babel. Paramount Pictures et al, France, USA and Mexico, 2006. 143 min.

MEIRELLES Fernando. Ciudad de Dios. O2 Filmes et al. Brasil, France, 2002. 135 min.

MOODISSON Lukas. Lilya 4-ever. Versus Entertainment. Suiza Dinamarca, 2002. 109 min.

NOVOA José. Sicario. Credesca et al, Venezuela, 1996. 105 min.

PADILHA, José. Tropa de Elite. Zazen Productions et al, 2007. 118 min.

VILLAVERDE, Teresa. Os Mutantes. FMB Films. Portugal y Francia. 1998. 113 min.


Referencias Complementarias:

ÁLVAREZ, Luis Alberto. “Que pase el aserrador: la brillante traición”. Páginas de Cine, Volumen 1. 1ª ed. Medellín, Universidad de Antioquia. P. 65 - 69. 1988.

ÁLVAREZ, Luis Alberto. “El Obispo llega a Apartadó de Víctor Gaviria: la documentación de una esperanza”. Páginas de Cine, Volumen 2. 1ª ed. Medellín, Universidad de Antioquia. P. 91 - 96. 1992.

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Luis Alberto Álvarez decía:
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"Gaviria es un autor, porque en todo el cine que ha realizado hasta el momento, desde aquel primer intento en Super-Ocho, inepto técnicamente pero lleno de poesía que llamó Buscando Tréboles, pasando por sus cortos en 35 milímetros y sus videos en los que o documenta o pone en escena, hasta estos dos mediometrajes admirables, hay una mirada coherente y absolutamente reconocible, un ritmo, un estilo, una marca, que son suyos y de nadie más. Para él el cine no es un oficio ni yna profesión sino un instrumento de expresión del mismo mundo que cuenta en sus poemas y en su prosa. (Álvarez, Vol 7. No. 37 P. 50).


Referencia:

ÁLVAREZ, Luis Alberto. “Víctor Gaviria: un autor”. Páginas de Cine, Volumen 1. 1ª ed. Medellín, Universidad de Antioquia. p. 61 - 64. 1988.
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Vínculos relacionados:

Trailer secuencias entrevistas y otros

BABENCO, Héctor`s Pixote.

GAVIRIA, Víctor`s. No Futuro.

GOBHADI, Brahman. Turtles Can Fly.

GODARD, Jean Luc. Notre Musique.

GONZALEZ, Alejandro. Babel.

MEIRELLES Fernando. City of God.

MOODISSON Lukas. Lilya 4-ever.

PADILHA, José. Tropa de Elite

Alejandro González Iñarritu La Trilogía -Interwiew-

Víctor Gaviria Vivir en Colombia -Interview-

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Websites Relacionados:

Universidad Nacional de Colombia Sede Medellín

Biblioteca Pública Piloto - De Medellín para Latinoamérica -

Centro Colombo Americano -Medellín-

Universidad de Antioquia
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Misioneros Claretianos -Biblioteca Provincial-
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Corporación Creemos

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Los contenidos publicados en este Blog parten de una iniciativa libre e independiente como tributo a la memoria de Luis Alberto Álvarez (1945-1996), crítico y realizador colombiano, amigo, mentor y maestro y a su labor en la Facultad de Ciencias Humanas y Económicas de la Universidad Nacional de Colombia sede Medellín. Las opiniones expresadas por los autores de los mismos son de su expresa responsabilidad y no comprometen a las instituciones relacionadas. Se preservan todos los derechos de los materiales usados y citados en este sitio y se espera un trato equivalente para con los mismos. Se aspira así, a contribuir a la difusión de una cultura fundamentada y objetiva de la apreciación, crítica, historia y realización del cine, en especial para las y los jóvenes de la ciudad de Medellín, Colombia y las audiencias globales que con respeto y atinencia a los derechos y garantías que corresponden a los contenidos digitales de conformidad con las normas y regulaciones internacionales, deseen hacer uso de los mismos.

Cordialmente
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David Cardona
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jueves, 14 de febrero de 2008

Los Hombres de la Cámara -El Cine Soviético-

Eiseinsten durante la filmación de Iván el Terrible

EL CINE SOVIÉTICO EN SU FASE INICIAL

La Aventura Colectiva de un Grupo de Realizadores que Revolucionaron la Historia de la Imágen en Movimiento Desde su Fase Temprana

David Cardona


El cine surge a finales del siglo XIX principalmente como una curiosidad científica; la posibilidad del registro de la realidad en movimiento y la reproducción de la misma en una pantalla mediante la proyección de la luz, transformaría el mundo y los modos y las formas de percibirlo. Cuando se habla del cine como un lenguaje, se hace referencia a los elementos estructurales del mismo y de una gramática que le es inherente. El cine se estructura como lenguaje cuando todos los elementos que se articulan en torno a la imagen se utilizan con un propósito narrativo; cuando el realizador de películas se percata de que existe una radical diferencia entre la reproducción simple de imágenes en diferentes estados de movimiento y la potencia que guarda el que las mismas, combinadas, puedan dar lugar a terceras ideas. Con David W. Griffith, el uso consciente de los elementos estructurales del lenguaje cinematográfico, como son los movimientos de la cámara antes inexplorados, el encuadre y la iluminación, entre otros, hacen que el cine se configure como un lenguaje y un arte. Así, de la funcionalidad del descubrimiento es trascendida y no sólo se registrará y se reproducirá la realidad, como fin último del cine, sino que se establecerá un universo de combinaciones en la forma de registrarla y consecuentemente de prepararla para ser reproducida y exhibida.

Las ideas sobre el cine y su hechura -filmaking- de Griffith y los norteamericanos en general diferían sustancialmente de las de los realizadores rusos. A la par con el desarrollo de la industria del cine soviético, ésta conservaba una autonomía artística, ideológica y de mercado frente a la norteamericana que le permitía ser autónoma y particular. Vsevolod Meyerhold (1874-1940) y Lev Kuleshov (1899-1970) serían precursores de gran renombre en la historia del cine soviético. Les precedieron hechos cinematográficos como el trabajo vanguardista Drama In Futurist Cabaret 13 del poeta Vladimir Mayakovski. Yevgenii Bauer muere en 1917 mientras desarrollaba una prolífica actividad creativa. Este mismo año Yakov Protazanov (1881-1945) realiza la versión de Father Sergious de Tolstoi. Meyerhold al igual que Protazanov se permitiría realizar una obra confrontadora en virtud de cierta ligereza de la censura, The portrait of Dorian Gray. en la que el protagonista es caracterizado por la actriz Varbara Yanova. Del mismo modo, discípulo de Bauer, uno de sus asistentes, Lev Kuleshov, publicó a la edad de 18 años una serie de artículos relacionados con la teoría del cine. Sus ideas al igual que las que impartía Meyerhold a sus pupilos de su estudio de teatro, influenciaron considerablemente las generaciones de realizadores contemporáneos y posteriores a ellos.

"El cine es para nosotros la más importante de las artes" afirmó Stalin ante el comisario de educación alrededor de 1920. En 1917 había sido creada una sección especial dentro de la Comisión Estatal de Educación; fueron creadas las Escuelas de Cine y producciones propagandísticas fueron producidas y distribuidas para su exhibición por todo el territorio ruso. La nacionalización de la industria del cine en 1919 se daba paralelamente a la emigración de los antiguos realizadores y la no plena cooperación de quienes quedaban. Sólo en 1921 la industria del cine volvería a tener un auge renovado debido en gran medida a la puesta en marcha del New Economic Plan de Lenin con una parcial participación del interés no estatal en la industria del cine, que daría lugar a cierto impulso al pasar del rodaje de once películas en 1921 a ciento cincuenta y siete en 1924 (Robinson, 1981, p. 126). Sergei Yutkevitch, quien tenía trece años al comienzo de la revolución, comentaría sobre la joven generación de realizadores emergente para este periodo, pues casi todos tenían entre diez y seis y diez y siete años cuando iniciaron sus profesiones.

A comienzo de la década de 1920 Lev Kuleshov propondría varios "experimentos" que darían lugar a una semántica que difería de lo considerado hasta su momento y que se tenía por admitido en el cine especialmente americano en la tradición de Griffith. En un experimento, Kuleshov pega registros tomados en diferente momento de la Plaza Roja y de la Casa Blanca para sugerir una secuencia de una misma acción en un mismo lugar. En otro experimento, varias partes de los cuerpos de varias chicas son ensamblados de modo tal que se admite a una sola mujer vista. El tercer y más famoso experimento consistió en la yuxtaposición de un primer plano masculino del actor Mosjoukine con tomas de un plato de sopa, una mujer y su ataúd, y una jovencita jugando. Los resultados en la audiencia permitieron corroborar el poder de generación de ideas del cine. En 1923, Kuleshov y su colectivo desarrollaron una comedia satírica sobre un americano en rusia titulada: The Strange Adventures of Mr West in the Land of Bolsheviks. Seguiría Death Ray (1925) y By the Law basada en una novela del americano Jack London. Gran influencia tendría el colectivo en la impronta de Vsevolod Pudovkin (1893-1953), su discípulo y autor de los influyentes libros Film Technique and Film Acting. Otros discípulos de Kuleshov serían los directores Boris Barnet y Leonid Obolensky y los actores Alexandra Khokova, su esposa, Vladimir Fogel, Valeri Inkidzhinov y Mikhail Doller, asistente de Pudovkin durante su carrera.

Una gran tradición en el cine soviético fue trazada por Meyerhold de quien se diría por Kosintsev en 1936 que se le debía más a su labor que al teatro soviético propiamente (Ibíd. p. 131). Después de la Revolución, Meyerhold había aparecido promoviendo nuevas formas, nuevas ideas y teorías y adaptando al teatro mismo todos los logros vanguardistas de una arte revolucionario. Posteriormente Meyerhold sería ejecutado por falsos cargos de traición dejando como legado el análisis profundo de muchos principios del arte cinematográfico.

La capacidad de análisis de Meyerhold iba más alla de las formas y la estética y como hombre directamente relacionado con la producción cinematográfica rusa tenía por muy claros sus postulados y aseveraciones. Del mismo modo que Meyerhold sería considerado por el establecimiento un enemigo, para otros como Eisenstein, sin llegar a tal extremo, las cosas no serían fáciles una vez establecida su carrera de realizador. Después de October (1927) y especialmente The Old and the New (1929), se dará por ratificado que para el público y lamentablemente para los funcionarios del régimen, eran preferibles las historias que las ideas complejas. Para muchos historiadores del cine, Eisenstein nunca fue tan lejos con su montaje fundamentado intelectualmente como en estas dos producciones de entre todas las de su carrera, la que se consideraba excesivamente cargada de "intelectualismo" y "formalismo" por la crítica oficial que siempre le acosaba por lo mismo.

Riguroso y comprometido con los ideales de la revolución, Eisenstein había asistido a la universidad y cursado Ingeniería Civil hasta un nivel avanzado hasta que se dedica definitivamente con la creación. Se unió al equipo de Meyerhold el mismo día que Sergei Yutkevitch y con él desarrolló sus primeros proyectos teatrales. En 1923 Einsenstein desarrolla una corta secuencia que se usa en la producción de Ostrovsky, Enough Simplicity in Every Wise Man. Al siguiente año realizaría La Huelga, Strike (1924) y así marcaría el verdadero comienzo del cine soviético como tal. En esta película, Einsenstein abandonaría la estructura narrativa convencional en aras de un tratamiento diferente en la forma de crónica para hacer de la "masa" obrera el protagonista. Dejando de lado los refinamientos teatrales, usaría elementos vigentes en la actualidad tales como la escenografía de la fábrica, las calles y las viviendas de los obreros. Como encargo oficial para celebrar el vigésimo aniversario de la Revolución de 1905 trabaja en Battleship Potemkin (1925), una grandiosa producción cuyo primer rollo, a modo de leyenda relatan algunos autores, se estaba proyectando mientras Eisenstein estaba aún montando el último, con ayuda de su equipo de asistentes.

Eisenstein difería de Griffith a la vez que reconocía sus aportaciones en los siguientes términos: "No me gustan los dramas de Griffith, menos aún el sentido de su dramaturgia. En él todo reposa en conceptos pasados de moda. Es la última expresión de la aristocracia burguesa en su apogeo y su decadencia. Pero él es Dios Padre. Él lo creo todo y lo inventó todo. No hay un solo cineasta en el mundo que no le deba algo. Lo mejor del cine soviético salió de intolerancia. En cuanto a mi se lo debo todo." (Alvarez, 1996, p.1). Innovaciones como acercamientos de la cámara a los actores, cambios de posición de la cámara, así como el tratamiento de la luz, que le valieron a la compañía de Griffith su dinamismo en el mercado, habían sido asimilados por los cineastas soviéticos y trascendidos en una nueva forma por conceptos como los de Eisenstein.

La energía y fuerza narrativa de la película no tenía precedentes y marcó de modo impactante a todos los que presenciaron el despliegue de una nueva estética y conceptos. Los postulados de la teoría del montaje de Eisenstein se irían escribiendo como tal, después de ser puestos en práctica y divergían de los conceptos de Kuleshov y Pudovkin, alcanzando el nivel de debate cuando éste último y Eisenstein estaban filmando The End Of St Petesburg y October respectivamente, al mismo tiempo y en el mismo lugar y sobre el mismo tema. Pudovkin propendía porque una escena se resolvía más eficazmente por el pegado conjunto de series de detalles especialmente escogidos de la acción en la escena. Einsensten se oponía enfáticamente a este punto de vista en la medida de que para él, la adición de detalles derivados de la secuencia era la más elemental de las aplicaciones del proceso de edición. Para Eisenstein, la continuidad debía resultar de secuencias de choques de modo tal que cada corte debía dar lugar a un conflicto entre las dos tomas relacionadas para crear un nueva impresión en la mente del espectador. Usaba para ello la analogía del motor de combustión en la que las tomas debían ser comparadas a las series de explosiones de un motor de combustión de automóvil o tractor. De modo similar la dinámica del montaje sirve para impulsar el vehículo. Del mismo modo que el efecto Kuleshov se manifiesta y será recordado por las imágenes del hombre, el ataúd y la niña; este modo de composición al que se refiere Einsenstein se ejemplariza en la secuencia de las escaleras en Octuber que recorre Kerenski seguido por dos camaradas y que empieza con el recorrido del personaje central por el corredor, la toma de las escaleras, el ascenso por éstas, el inserto de cinco títulos (/ Dictador / Comandante en Jefe / De la Infantería y Armada / Primer Ministro / etcétera, etcétera, etcétera /) intercalados durante la serie antes de registrar la imponente estatua y titular de nuevo (/ La esperanza del Pueblo y la Revolución /) para titular por último (/A. P. Kerenski/) antes de un primerísimo plano frontal de la cara de Kerenski sonriendo.

Al igual que Eisenstein, su compañero Sergei Yuktevich rompería con muchos elementos de la gramática cinematográfica que venía surtiendo sus elementos del teatro, junto con Grigori Kozintsev y Leonid Traubert con quienes conformó la Factory of the Eccentric Actor (FEKS). En realidad hubo varias vertientes para el cine revolucionario. Eiseinstein y el grupo de Yuktevich evolucionaron del teatro y rompieron muchos de los conceptos derivados del mismo. Dziga Vertov (1846-1954) rechazó toda teatralidad y artificialidad en aras de un registro libre que pasara obviando estudios y actores para registrar la vida y la verdad. Aplicando al cine los ideales del constructivismo, se enfrentó al modo de hacer las cosas en estudio y bajo los parámetros necesarios del montaje. Fue un pionero del registro creativo de documentos históricos tales como: October Without Ilych (1924), The Fall of Romanov Dinasty (1927), The Great Road (1927) y The Russia of Nikolai II and Leo Tolstoi (1928).

La historia concede a Eisenstein, Pudovkin y Vertov un lugar preminente en el cine silente ruso sin dejar de mencionar al ucraniano Alexander Dovshenko (1894 -1956) quien empezaría su carrera en los Ukrainian Film Studios en 1926, las cuales fueron generadores de producciones gracias a Stalin y su interés en el cine, lo que permitió que las repúblicas soviéticas tuvieron la posibilidad de verse insertas en el circuito de la producción cinematográfica soviética. Dovshenko había sido profesor, diplomático y pintor antes de unirse a The Odessa Studios cuando contaba con treinta y dos años. Esta edad era demasiado tardía dada la tradición de jóvenes realizadores con que contaba el cine soviético. Después de incursionar en el cine con sus primeras obras, entre ellas, Zveignora (1927) realizaría Arsenal (1928), relacionando los eventos revolucionarios de 1918. En 1930 realizaría su obra maestra Earth.

Los logros y el legado de los realizadores rusos no fueron aislados. La actividad inicial inspiraría a gran cantidad de relizadores y dejaría en evidencia que la labor del cine -cinema- como concepto y su hechura -filmaking- como labor, eran susceptibles de ser sistematizados y comunicados en aras de un ideal. Si bien Meyerhold y Eiseinstein fueron pioneros rigurosos de la hechura y de la producción y esto les reservaría un lugar en la historia, su compromiso con las futuras generaciones de jóvenes realizadores fue evidente. El interés en la enseñanza y la escritura, representó para ellos una extensión de la labor del realizador y a ella dedicaron tiempo y esfuerzo aún cuando su obra cinematográfica discurría como un hecho referencial.

Cumpliéndose la primera década del siglo ventiuno, cobra importancia el hecho de que el cine como tal no es tan sólo una "causa" y tampoco una "causa nacional" per se. Tampoco es una ambición eminentemente artística. El cine ha tenido el interés del Estado pero aún no se consolida una tradición de producción en los países latinoamericanos y el interés privado ha demostrado ser diligente en la medida en que perciba retornos a su inversiòn. En Colombia se ha hablado de "cine nacional" y se ha recurrido a diversas formas para promoverlo. Personas como Luis Alberto Álvarez sabían de las limitaciones de las que adolece la hechura del cine en el contexto latinoamericano precisamente porque además de ser crítico había hecho cine y en tal sentido afirmaba que en Colombiasiempre ha habido talento y talento brillante. Talento que podría haber hecho gran cine universal. Desgraciadamente, no hay cómo hacer películas, cada película es una aventura tan grande y sobre todo una aventura que es más de lo económico, del hecho de producción más que el hecho estético” (Kinetoscopio 37, 1996, p.54). Es así como para generar y contar con las condiciones para hacer cine, se ha de considerar el hacer un gran cine, hacerlo de modo eficiente y con ajuste a los presupuestos de los inversionistas que de hecho no pueden ser pequeños, en un negocio que cada vez se perfila como tal y en consonancia con ello exige un tratamiento planificado y riguroso en su ejecución.

El cine es arte y el arte se nutre de obras -works- y el reto de hacerlas implica compromisos y retos personales y profesionales pero también el deber de legar este conocimiento y experiencias a las generaciones de realizadores que están por incursionar en el negocio. Este deber es imprescindible y complementará los esfuerzos que los Estados están adelantando con sus normas y actos legislativos que se enmarcan en el marco de lo que se ha llamado Ley del Cine. En Colombia y en países como Panamá, entre otros de latinoamérica, la promulgación de actos legislativos de esta naturaleza cobrarán la trascendencia debida, en la medida en que los realizadores y todos los implicados en la cadena de suministro -supply chain management- del negocio, propendan por la superación de desafíos como el de la creación de escuelas de concepto y estilo y entre los que se incluyen la formación de escritores, guionistas, técnicos y actores además de la labor de formación de públicos. A nivel gerencial, lo que no excluye a los relacionados con lo anterior, la formación de gerentes y personal administrativo en el tema de proyectos, presupuestos y logística, entre otros, será fundamental para llevar a cabalidad los proyectos que se propongan y así consolidar globalmente cualquier emprendimiento cinematográfico con el rigor que las condiciones exigen día a día. De la ejemplar actitud y valores de aquellos primeros hombres con cámara de los principios del cine soviético, se aprende mucho en este sentido.


David Cardona
Medellín
2008


Referencias Bibliográficas:

ALVAREZ, Luis Alberto. David W. Griffith o el Nacimiento de un Arte. Notas de Clase. El Cine, Lenguaje y Arte. 1996. Curso de Contexto. Facultad de Ciencias Humanas y Económicas. 21 p.

CARDONA, David. Los Hombres de la Cámara. El Cine Soviético -The Camera Men. The Soviet Cinema-. La Historia del Otro Cine. Artículo. http://davidcardona.blogspot.com. En línea. 2008.

KINETOSCOPIO. "Cine Colombiano. Luis Alberto Álvarez, 1945-1996". Revista Kinetoscopio. Medellín, mayo - junio 1996. No. 37. pp. 41-94.

ROBINSON, David. The History of World Cinema. 2nd Ed. New York, Stein and Day Publishers. 1981. 494 p.

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Luis Alberto Álvarez decía:


"Independientemente de los sistemas de mercadeo y de las fórmulas siempre torpes con que se intenta dar en el clavo, hay que aceptar que un público con sensibilidad e intereses diferentes existe y que existe, tal vez, cada vez más. Se trata de cultivarlo, de educarlo, de ofrecerle información adecuada. Es cierto que estos son intereses culturales y no económicos, pero estoy convencido de que es probable también crear una rentabilidad aceptable e incluso importante con este tipo de espectadores. Si uno alimenta a las grandes masas con chitos por demasiado tiempo, aun los paladares más insensibles terminarán hastiados. Es necesario hacer accesibles y disfrutables sabores más refinados. Antes las truchas eran un lujo costoso, ahora se producen ampliamente y pueden disfrutarse hasta en las cafeterías más descomplicadas." (Álvarez, 1998, p. 46)

Referencia Bibliográfica:

ÁLVAREZ
, Luis Alberto. Páginas de Cine. 1a ed. Ed. Universidad de Antioquia. Medellín. 1998. 489 p.
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Vínculos relacionados:

The Man with a Movie Camera -Part One of Nine-

Dziga Vertov from Wikipedia.org -The free encyclopedia-

Eiseinstein from Wikipedia.org -The free encylopedia-

Vsevolod Meyerhold from Wikipedia.org -The free encyclopedia-

Kuleshov Effect from Wikipedia.org -The free encyclopedia-

Cine Soviético from Wikipedia.org -The free encyclopedia-

Un Interesante trabajo sobre la obra de Vertov con Musicalización posterior:

Cinematic Orchestra - The Man With The Movie Camera
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Websites Relacionados:

Universidad Nacional de Colombia Sede Medellín

Biblioteca Pública Piloto - De Medellín para Latinoamérica -

Centro Colombo Americano -Medellín-

Universidad de Antioquia

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Misioneros Claretianos -Biblioteca Provincial-
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jueves, 31 de enero de 2008

Reconstruction

Maria Bonnevie as Aimee & Nikolaj Lie Kaas as Alex David in Reconstruction by Palm Pictures


RECONSTRUCTION
“ Si quieres contar una historia
de pasión desenfrenada y de amor joven,
tienes que hacerlo mientras eres joven todavía”

Christoffer Boe.



Para el año 2003, algunos referentes del cine danés todavìa adolecían del desconocimiento y por ende, de la imposibilidad de disfrute otorgado al público del mundo y en especial de Colombia, sumido en las permanentes contradicciones entre réditos para los distribuidores locales y las expectativas de una sociedad que para muchos, merece más y mejores propuestas de las que se le ofrece cada año en la cartelera comercial.

La exhibición de nuevas obras y con ello la satisfacción de las expectativas estéticas de un público, que como el colombiano depende en gran medida, de los cálculos y aproximaciones de los distribuidores, no es un hecho al que se le pueda atribuir únicamente, el fenómeno de la imposibilidad de apreciar masivamente una obra como lo es Reconstrucción de un Amor. En otras ciudades iberoamericanas y de Europa misma, la película no contó con largos periodos de exhibición, sin embargo el contexto otorgado por la perspectiva del director y la relación con algunos planteamientos renovados, sugería una gran reflexión en torno a la película.

Esta referencia se hace pertinente cuando reconocimientos como la Cámara de Oro y Premio de la Juventud en el Festival de Cannes, distinción Fipresci de la crítica internacional a la revelación de 2003 y Descubrimiento del Año en los European Film Awards, no fueron suficientes para que una obra como esta fuera exhibida y tenida como un referente de una puesta en escena especial, para contar una historia de amor y pasión.

De la saturación de diálogos y la puesta en escena ultraeconómica a la que tienen los canales privados nacionales de Colombia, acostumbrado al público, se puede contar en esta oportunidad con una película que propone una semántica nada corriente. Recursos fotográficos de especial interés y conceptos narrativos al servicio de una trama compleja, se erigen en alternativas que revelan el uso preciso y conciente de elementos del lenguaje cinematográfico, en la dirección de un joven director nacido en 1974 y que para la fecha de exhibición, contaba con veintinueve años de edad.

Tomas caracterizadas por la granulosidad de la fotografía y la perspectiva, capturada a través de recursos como el wideangle en diferentes proporciones, además de filtros para ambientar el set con una atmósfera particular, derivan en una narrativa que evoca algunos referentes estéticos del arte y la literatura. "Kafkiana", "Borgesiana", "onírica" o "surrealista", son algunos de los adjetivos con los que el lector interesado, se puede encontrar en la media, al consultar sobre la película. Sin embargo, los nuevos recursos determinados por la tecnología que derivan en una masificación del cine cada vez mayor, seguramente incidirán en que la nueva crítica aportará nuevas denominaciones para ésta, y que se sumarán a las denominaciones de las anteriores generaciones de críticos.

Los movimientos en muchos casos generados por la cámara en mano y los acercamientos producto de un elaborado juego de proporciones, contrastan con el recurso de los registros satelitales de algunas secuencias y el manejo de la velocidad que narrativamente le imprimen a la película, estos extremos de la percepción de los campos y encuadres. El manejo de la luz por parte del fotógrafo Manuel Alberto Claro y el estilo del diseñador Martin de Thurah, son referentes estéticos de una gran factura en el proceso de presentación al público final, de un recorrido urbano en la noche, ambientado éste, por la música que enmarca el papel femenino de la actriz Maria Bonnevie en un doble rol.

Del mismo modo que la película ha generado calificativos desde referentes literarios, es posible encontrar alusiones a otros trabajos como los de Lars Von Trier y otros directores asociados a los conceptos de Dogma 95. De hecho, Tine Grew Pfeiffer, productora, también había sido asistente personal de Lars Von Trier y del productor Vibeke Windelow en Dogville y Los Idiotas, entre otras películas. Del mismo modo, Nicolaj Liem Kass quien representa a Alex David, también había desempeñado un rol en Los Idiotas de Lars Von Trier.

La película, como primer largometraje del director, sigue conservando el espíritu "conspirador" para la época, de la saga que le antecede en la forma de la trilogía de cortometrajes Obsession, Virginity y Anxiety, que Christoper Boe desarrollara con anterioridad mientras estaba en la academia. Anxiety sería reconocido con el
Premio Descubrimiento de la Crítica Francesa en el Festival Internacional de Escuelas de Cine de Poitiers, Francia, y fue exhibido en la Semana de la Crítica de Cannes 2002. Mientras Boe y el equipo gestionaba lo pertinente a la realización de la película por parte de Ake Sandgren y Lars Kjeldgaard, de Nordisk Film, y que sería su segunda película como productores bajo el concepto de Director´s cut, realizaron su segundo largometraje, The Prediction en cuatro semanas y que se concluiría su postproducción a posterioridad del festival.

Una película y un colectivo que han configurado un universo que se suma a los referentes de un cine formulado y desarrollado con los criterios de unas nuevas realidades que sólo los que tienen la sangre fresca a la que se hace referencia en el negocio del cine, pueden comunicar a las generaciones de los que conservan su mirada y apreciación joven.

David Cardona
Medellín
2008

Referencia:

CARDONA
, David. Un Paseo y Encuentro Alrededor del Hilton Copenhage -A Sidewalk and Encounter Around Hilton Copenhagen-. Sobre lo Evidencial y lo Contextual en el Cine. Artículo. http://davidcardona.blogspot.com. En línea. 2008.
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Luis Alberto Álvarez decía:
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"El crítico es un espectador profesional, alguien que ve cine más tiempo que los demás, pero en el fondo es un espectador. Su labor es, en mi opinión, poner a disposición de la gente que va a cine informaciones y referencias que le ayuden a formar su propio juicio, incluso contra la del crítico mismo. Eso es lo que he buscado realizar." (Kinetoscopio, Vol 7. No. 37 P. 50).


Referencia:

KINETOSCOPIO. "Cine Colombiano. Luis Alberto Álvarez, 1945-1996". Revista Kinetoscopio. Medellín, mayo - junio 1996. No. 37. pp. 41-94.
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La Imagen en el Cine:

Profundidad de Campo. Depth of field -
Ejemplo en fotografía fija- from davidcardona´s gallery

Ángulo Abierto. Wide Angle -
Ejemplo en fotografía fija- from davidcardona´s gallery

Grano. Grain -
Ejemplo en fotografía fija- from davidcardona´s gallery. Ver fotos 2 y 3.

Los encuadres y cortes -cuts- de las fotografías referidas corresponden al concepto de cine por sobre el concepto clásico de encuadre y corte al que convencionalmente se hace referencia en la fotografía.

david cardona ©© 2008
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El Cine, Lenguaje y Arte

El doble rol en el cine -
Ejemplo- from La Double Vie de Véronique by Krzystof Kieślowski.

El presente es un excelente ejemplo precedente del cine de la década de los años 90 en la figura de la joven y hermosa actriz Irene Jacob, quien interpreta a dos personajes en la misma película. Se comparte el trailer de esta producción.

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Vínculos relacionados:

Dogma 95 from Wikipedia.org -The free encylopedia-

Director`s cut from Wikipedia.org -The free encyclopedia-

Hilton Copenhagen Airport Hotel from Hilton.com

Hilton Copenhagen Airport Hotel -In the map-
from expedia.com


Vínculos complementarios:

Night Pictures from Copenhagen by Jack Juliussen -Urban Night Shots-

Remembering Kieslovski
-Para conocer más acerca de...-

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Websites Relacionados:

Universidad Nacional de Colombia Sede Medellín

Biblioteca Pública Piloto - De Medellín para Latinoamérica -

Centro Colombo Americano -Medellín-
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